Agenda negra

En noviembre pasado me di a la tarea de buscar una agenda para el 2010 y encontré una que me agradó en cuanto la vi. Era negra, abarcaba desde septiembre del 2009 hasta el 31 de diciembre del 2010, así que la compré.

Al verla con más detenimiento vi que se llama All Black Smemo de Smemoranda y en el índice estan las secciones de la agenda, llamadas: Negro para leer, Negro para ver, Negro para escuchar, Negro político, Negro para vestir y Negro para reír. Cada seccion tiene comentarios referente a la corriente “Noir”, ya sea el Hardboiled en la literatura americana, la Série Noire del escritor Cornell Woolrich, entre otros escritores quienes basaban sus novelas generalmente en detectives fríos, cínicos e irreverentes, con escritura directa, recurriendo en ocasiones al lenguaje periodístico.

En cada sección menciona frases de libros, películas, etc. Pero al principio de esta agenda negra, tanto de contenido como de empastado, esta un escrito de Gino y Michele, que me agradó mucho:

La noche. A veces me despierto y me cuesta volverme a dormir. Me quedo a oscuras escuchándome respirar, mirando el techo. El silencio nunca es silencio absoluto, la oscuridad nunca es oscuridad absoluta. El negro es un no-color que contiene en sí mismo todos los demás, y los aniquila. La obscuridad es más color que todos los colores.

Pienso. El negro de tus ojos. Todos los ojos oscuros de las mujeres, que cuando son negros excavan mucho más que cualquier otra mirada. Aquellos ojos mágicos de Audrey Hepburn en Sabrina. Su pelo. Los ojos de Aiace de Garuda en el manga (aunque el pelo sea azul). Los bigotes de mi abuelo de joven en la foto colgada en la casa del pueblo. Mis ojos adolescentes imantados por aquella parte del cuerpo de Jenny cuando se desnudó por primera vez. Bagheera. La pantera negra, la verdadera. La barba de Comefuego. Alce negro. Los pigmeos, El Corsario Negro. La bandera pirata. Mis primeras botas de fútbol. Los moratones de después de la pelea en el partido por un penalti no pitado. Un chupetón en el cuello del año de la Picó. Los tontos que éramos, de jovencitos. Los darks. Edgar Allan Poe leído a los 14 años. Madeline enterrada viva en la Casa de Uscher. The black cat. Raymond Chandler. Dashiell Hammett y la revista Black Masks. La otra mitad de las piezas de las damas. Del ajedrez.

El uniforme de los árbitros, tiempos ha. El Zorro y su antifaz, tan ridículo que se veía perfectamente quién se escondía detrás. Los Black Sabbath que nunca me han gustado. El mono d elos mimos, que me gustaban menos aún. “Black is black, I want my baby back”, Los Bravos. El bombín de Charlot. Aquella foto en blanco y negro de Robert Capa. El negro que es luz en Gernika. La entrada de un túnel. Los angustias de los fascismos.

Las cucarachas. Los Beatles. El arroz negro. El regaliz. Cuando creía que el vino tinto se hacía con uva negra. El Coco que se comía a los niños. La Mancha Negra. Las orejas de Mickey Mouse. Los pantalones de muchos equipos de fútbol hasta los añis setenta. Jair da Costa, que corría rapidísimo la banda sin perder nunca el balón. Las jugadas de Eusebio. Edson Arantes do Nascimento, llamado Pelé. Cassius Clay. Valentina de Crepax. Las braguitas de mi amiga Francesca. El liguero de Sofía Loren. El pelo de Angelina Davis, su piel. La Virgen Negra. “Tengo la camisa negra, hoy mi amor está de luto”. Pablo Neruda. Jacques Prévert, Paris at night: ya duermo. Los sueños, a veces, son en colores.

Mmmm escribir tanto me dio sueño, espero soñar… en cualquier color.

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