Visitas bajo la lluvia

Otro fragmento del libro.

Si un hombre ha estado visitándonos noche tras noche y vuelve a pesar de una fuerte lluvia, ello prueba que no puede pasar una noche sin vernos y uno debe sentir gratitud. Si, al contrario, nos ha afligido dejándonos varios días, uno puede cuestionar su sinceridad aunque aparezca en una noche de tormenta…

Cuando la luna brilla me encanta recibir una visita, aunque se trate de alguien que haya dejado pasar diez días, veinte días, un mes, un año o quizá siete u ocho años sin verme y que, ahora, inspirado por la luna ha recordado nuestros encuentros anteriores. Aunque me encuentre en un lugar en que es harto difícil recibir gente porque uno esta expuesto a las miradas, permito que el hombre hable conmigo, aunque debamos estar de pie todo el tiempo. Si es posible, trataría de que se quedara a pasar la noche.

La luz de la luna me hace pensar en gente que esta lejos y en el pasado. En cosas tristes, alegres, en cosas que me deleitaban como si recién sucedieran.

Me encanta la visita de un hombre en una noche de mucho viento. Entonces siento que realmente me quiere. También me gusta una visita cuando nieva. Una visita secreta es especialmente deleitable. Mientras uno la aguarda, uno se pregunta: ¿Se olvidará? Es muy grato también parar en casa ajena y recibir abiertamente una visita que llega con la ropa fría y húmeda por la nieve.

Shonagon, Sei. 100 El capitán Narinobu es hijo de su Reverenda Alteza…  El libro de la almohada. Alianza editorial, 2004.

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