101 Una vez un hombre…

Una vez un hombre, que siempre me mandaba una carta después de haber pasado la noche conmigo, declaró que nuestra relación no tenía sentido y que no tenía nada más que decirme. Nada supe de él al día siguiente. <<Cuando asomó el alba>>1 sin la acostumbrada carta de la mañana no puede evitar cierta melancolía. Me dije, a medida que pasaba al día: <<Bueno, realmente quería decir lo que me dijo>>.

Llovió muy fuerte al día siguiente. Llegó el mediodía sin que supiera nada de él. Era evidente que ya no se acordaba de mi. Al atardecer cuando yo estaba sentada al borde de la galería, un niño apareció con un paraguas abierto en una mano y una carta en la otra. Abrí la carta y la leí con demasiada premura. El mensaje era: <<La lluvia que hace crecer el agua>>2. Esto me pareció más encantador que si me hubiera enviado muchos poemas.

1.- Shonagon se refiere a un poema antiguo.

2.- Sería una comparación del amor con las aguas de un río que crecen con la lluvia.

Shonagon, Sei (2004) 101 Una vez un hombre… El Libro de la almohada. pgs. 146

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