Las cartas son triviales…

Las cartas son triviales, pero pueden ser espléndidas. Cuando alguien está en una provincia lejana y uno se preocupa por él y de pronto llega una carta, uno siente como si estuviera viéndolo cara a cara. También es un alivio haberse desahogado en una carta, aunque ésta no haya llegado aún. Si no hubiera cartas ¡qué hondos abatimientos nos opimirían! Cuando uno está preocupado por algo y quiere comunicárselo a alguien ¡qué alivio poder dejarlo escrito en una carta! Todavía mayor es nuestra alegría cuando nos llega una respuesta. En ese momento la carta es un verdadero elixir.

Shonagon, S. (2004). Las cartas son triviales… El libro de la almohada [The pillow book of Sei] (Jorge Luis Borges y María Kodama Trans.). (p. 124). Madrid: Alianza.

Me gustan muchisimo las cartas. Las leo y releo, las guardo cuidadosamente. Rara vez recuerdo lo que yo escribo en una carta, pero esto no quita que lo que escribí es lo que realmente siento u opino.

Buenas tardes…

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